El tratamiento y la comercialización de los datos personales que recaban las empresas se ha convertido en un gran negocio de compraventa de información. De hecho, se ha acuñado el término “Big Data” para, grosso modo, aglutinar el amplio volumen de datos (estructurado o no) que manejan los negocios a diario.

Y la importancia de esa enorme agenda (que, obviamente, es más grande cuanto más volumen de negocio tiene una empresa) reside en que, con ella, se puede analizar el comportamiento del mercado.

De ese modo, una organización puede decidir cómo y cuándo montar su estrategia de negocio en base a los datos obtenidos de ese Big Data. Para decirlo de un modo cercano, se trata de la fuente de información de nuestros días para cualquier empresa.

Pero no solo las grandes organizaciones recaban datos a diario que hay que saber gestionar y tratar, también autónomos y pymes tratan a diario con este tipo de información. Lo haces cuando abres fichas con los datos de tus clientes, cuando pides vía telefónica información personal o cuando solicitas la identificación de un cliente en tu página web.